El agua desmineralizada es un tipo de agua que ha sido tratada para eliminar los minerales y las sales disueltas en ella. Este proceso se realiza mediante métodos como la ósmosis inversa o intercambio iónico. El resultado es un agua que contiene una cantidad mínima de iones y minerales, lo que la hace especialmente útil en aplicaciones donde se requiere agua purificada, como en baterías de automóviles, sistemas de refrigeración y laboratorios. La desmineralización elimina impurezas que podrían causar corrosión o interferir en procesos químicos, garantizando un agua de alta pureza.